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Cuando se produce permeabilidad intestinal...

La permeabilidad intestinal es un síndrome digestivo que se procude como consecuencia de la disbiosis intestinal, o lo que es lo mismo, la alteración del equilibrio de la microbiota, lo cual tiene una relación directa con la celiaquía.

 

La permeabilidad intestinal se produce cuando se altera el equilibrio de la microbiota intestinal normalmente debido a situaciones de estrés y ansiedad elevadas; por alimentación inadecuada debido al abuso de alimentos procesados tipo fast food, snacks, bollería industrial, etc…; por tratamientos antibióticos intensos y/o prolongados; y en el contexto de numerosas enfermedades digestivas, tales como astritis, síndrome del Intestino Irritable, Colitis Ulcerosa, Enfermedad de Chron, Megacolon, etc.; lo que genera una inflamación de la mucosa intestinal que altera la respuesta inmune y produce la disbiosis intestinal y el aumento de la permeabilidad.

En otras ocasiones, se produce lo contrario, es decir, una disminución de la permeabilidad intestinal, provocada por algunas enfermedades que afectan a la pared del intestino, disminuyendo la absorción de nutrientes y generando ciertas carencias nutricionales.

La clave de esta enfermedad es poder comprobar si la permeabilidad intestinal tiene algún vínculo con la celiaquía, y la respuesta es: si... Según el doctor Domingo Carrera, médico especialista en nutrición del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas, “se ha demostrado un vínculo entre ambas enfermedades. Por un lado, se sabe que los pacientes con enfermedad celíaca, por el estado inflamatorio de su mucosa intestinal, tienen una alteración de la permeabilidad intestinal, que en muchos casos es aumentada y en algunos disminuida. Por otro lado, se está estudiando que ambas estén relacionadas por una alteración genética autoinmune común. Y también hay estudios que vinculan que la permeabilidad intestinal aumentada puede producir alteraciones inmunitarias de tipo autoinmune que sean la causa de la aparición de enfermedad celíaca. Con estudios adicionales se llegará a saber el vínculo exacto, pero definitivamente si están relacionadas y en muchos pacientes se dan las dos patologías".

El dioctor continúa explicando que, “al romperse el equilibrio de la microbiota, que ya de por sí ejerce un efecto barrera en el intestino, se ha visto que las uniones entre los enterocitos se alteran y se separan. Esto hace que el intestino sea más permeable y deja pasar sustancias que no debería dejar pasar (toxinas, metales pesados) o deja pasar sustancias en mayor medida de lo saludable. Esto produce síntomas digestivos (hinchazón abdominal, gases, dolor abdominal) y extradigestivos (dolor de cabeza, dolor articular, astenia o cansancio)".

En cuanto a las señales de que podemos tener un problema de permeabilidad intestinal, el experto explica que se trata de síntomas digestivos tales como gases, dolor abdominal, hinchazón abdominal, diarrea o estreñimiento; pero afirma que también puede haber síntomas extradigestivos, como pueden ser cefalea, mareos, alteraciones en la piel, dolores articulares, fatiga, infecciones urinarias y/o vaginales de repetición... De esta manera, el doctor Carrera explica que “si aparecen juntos, nos hace sospechar de aumento de permeabilidad intestinal”.

Para tratar las patologías relacionadas con la permeabilidad intestinal, el especialista explica que se tratan básicamente con la alimentación, de modo que “el plan alimenticio que mejor consigue reequilibrar la microbiota es el Plan FODMAP o alimentación baja en Fructosa y Fructánidos. Se pone una primera fase muy restrictiva que se mantiene entre 4 y 6 semanas. Y luego se van reintroduciendo en otras 3 fases de igual duración los alimentos que contienen fructosa de menor a mayor cantidad. También en estos 4 meses se retiran los cereales con gluten y los lácteos con lactosa, para, al final, volver a reintroducirlos. También se reduce mucho la ingesta de grasa, sobre todo grasa saturada”.

El doctor concluye que “este plan de alimentación debe acompañarse de Probióticos al menos el primer mes; pero también se toman complementos naturales antiinflamatorios como la cúrcuma de alta biodisponibilidad y la Boswellia. Y se acompaña con un suplemento vitamínico y mineral donde no falten buenas dosis de Vitamina C, D, B6, Selenio y Zinc. También se añaden 2 aminoácidos L-Arginina y L-Glutamina y una molécula (Xiloglucano) para permitir favorecer la unión de los enterocitos”.

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