Cuando tu perro es celíaco...

Hay ocasiones en las que nuestra mascota empieza a aborrecer la leche, en cuyo caso el veterinario suele recomendar tomar comida de puppy. Al poco tiempo suelen empezar a vomitar y se ponen enfermos de vez en cuando. Es ahí cuando el veterinario, después de auscultarle y hacerle alguna radiografía en la que suelen verse muchos gases, le pone una inyección, con la que su mal se le pasa.

Aquellas personas que tienen mascota suelen ser sensibles a estos problemas, y se preocupan si después de comer, el animal comienza a vomitar, tiene diarreas, no tiene ganas de comer, o le toca la zona del estómago y le duele. Si además tiene problemas al respirar, tose y se le hincha la nariz, normalmente está cansado y sin ganas de jugar, se rasca mucho porque sufre picores, especialmente en el ano, el pelo comienza a perder brillo y lo tiene deslucido, pese a los cuidados... puede que el perro sea celíaco.

Incluso hay algunos perros que pueden llegar a sufrir convulsiones al tomar gluten, uno de los componentes habituales de los piensos que normalmente se les dan a perros y gatos.

Si ocurren episodios de este tipo, será necesario acudir con urgencia la veterinario, ya que si a parte de todos los síntomas anteriores no tiene ganas de comer y le duele el estómago, puede que sea celíaco y lo mejor será que le evalúe el especialista, que procederá a realizarle varias pruebas antes de emitir el diagnóstico definitivo, con el objetivo de descartar cualquier otro tipo de padecimientos.

Primero le palpará la zona del estómago para ver si hay sufrimiento, más adelante le realizará una radiografía o ecografía para evaluar como están los órganos internos, y posteriormente le tomará sangre, orina y heces para analizarlas. Además, mientras llegan los resultados le pondrá una dieta sin gluten para ver como responde a la nueva alimentación.

Si se confirma que el perro es intolerante al gluten, además de abandonar los piensos normales y tener que comer siempre hipoalergénicos y especiales, estos no deberánn de llevar ningún compuesto cárnico, ni pollo, ni ternera, ya que la alimentación que habrían podido tener estos animales de los que se extrae la materia prima para elaborar los piensos, si podrían haber tenido trazas de gluten.

También será importante fijarse en la composición de los premios y golosinas que le damos a nuestra mascota, con el objetivo de que sean libres de gluten; así como evitar que en la calle coma nada que haya por el suelo, como huesos de pollo o restos de merienda de algún pequeño.

Como pasa con las personas, un perro es celíaco prácticamente desde que nace, y la genética juega un papel importante al hacer que unas razas de perro sean más propensas a la intolerancia al gluten que otras. Según los especialistas, los samoyedos son junto a los setter irlandeses las razas más proclives a sufrir celiaquía, aunque cualquier perro de cualquier raza puede padecerla, un dato debe tenerse en cuenta a la hora de adoptar un perro de estas razas, y estar atentos a cómo responde ante el pienso que come.

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