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Evitar el gluten sin ser celíaco es equivalente a comer como un enfermo

Numerosos adeptos, incluso famosos, se ha apuntado en las últimas fechas a la conocida como «dieta sin gluten», de forma que "influencers" como Lady Gaga, Victoria Beckham o Kourtney Kardashian, la han convertido en muy popular.

De esta manera, aunque es cierto que comer sin gluten se ha convertido en una moda poco recomendable, también lo es que el 21 % de la población cree que este componente es perjudicial para la salud.

Se trata de la principal conclusión de un estudio realizado por la Universidad Complutense (Madrid) sobre los hábitos alimenticios que avanza que dejar de tomarlo por voluntad propia no es tan buena idea como dicen, y eso a pesar de que, en poco más de diez años, las estanterías de los supermercados han pasado de albergar 280 productos sin esta proteína a más de 1.500.

Según este estudio, la cantidad de celíacos no se ha incrementado y sigue afectando al 1 % de la población tanto española como mundial, al tiempo que calculan que para 2050 la mitad de la población padecerá algún tipo de trastorno alérgico como consecuencia de la herencia genética y del estilo de vida que impera en Occidente.

En este sentido, Gonzalo Guerra, especialista en Aparato Digestivo del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas, ha explicado al diario La Razón que «el intolerante nace, mientras que el sensible se hace, de ahí que, por el momento, el 75 % de los pacientes aún esté sin diagnosticar por diversos motivos", al tiempo que advierte que "los síntomas son muy diversos y pueden confundirse con otras patologías, y eso sin tener en cuenta a los grupos de riesgo y que no se realizan las pruebas suficientes para un correcto diagnóstico".

Según este especialista, "sin una patología que lo justifique, retirar el gluten del plato no aporta ningún beneficio para la salud y puede llegar a ser hasta contraproducente".

En este sentido, la Federación de Celíacos de España (FACE) ha advertido en numerosas ocasione que llevar a cabo esta práctica sin acudir a un especialista puede derivar en falsos negativos a la hora de hacer las pruebas de diagnóstico, y para ello citan una investigación liderada por la Universidad de Harvard, que destaca que despedirse de esta proteína puede aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Según asegura Santiago Vivas, especialista en Aparato Digestivo del Complejo Asistencial Universitario de León y miembro de la Sociedad Española de Enfermedad Celíaca, «no se recomienda bajo ningún concepto que se elimine cuando existen sospechas de esta enfermedad»

Hasta hace unos años, se pensaba que la primera ingesta de esta proteína a edad temprana desencadenaba en alguna de estas tres afecciones, pero ahora se ha descubierto que otros factores intervienen también, tales como los ambientales o los sanitarios. Esta afirmación la corroboran los resultados de un experimento de la Universidad de Chicago (Estados Unidos), que demuestra que un virus puede causar un problema en el sistema inmunitario y acabar provocando esta patología.

En este sentido, según Vivas, «se considera que una persona es más sana cuando ingiere un menú equilibrado y cuando consume de forma proporcional diferentes nutrientes».

Otra investigación de la Universidad de Herfordshire (Reino Unido) analizó 1.700 productos sin gluten y concluyó que sus propiedades nutricionales son peores que las de los que lo contienen, por ejemplo, la cantidad de grasas en el pan blanco y negro sin este componente es el doble que en el de trigo; además de que el porcentaje de proteínas es menor en nueve de cada diez.

Por otra parte, un análisis elaborado por el Grupo de Enfermedad Celíaca e Inmunopatología Digestiva del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (Valencia), concluye que un total de 654 productos sin gluten analizados contienen hasta tres veces menos de proteínas y hasta el doble de lípidos. En este sentido, Miguel Ángel Martínez, endocrinólogo de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, adqvierte de que «con frecuencia, los alimentos procesados sin gluten que se venden son de una calidad nutricional más pobre. Entre sus listas de ingredientes se suelen incorporar grasas saturadas y grandes cantidades de azúcar para conseguir la textura y el sabor deseados».

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