Harina de garbanzos para reducir carbohidratos y sumar proteínas a la dieta sin gluten

Potenciar el consumo de proteínas y rebajar los carbohidratos es una de las pautas más recomendadas para adelgazar o mantener el peso, y la harina de garbanzos se presenta como un ingrediente fantástico en este sentido con el que enriquecer nuestra dieta de esta manera de mil formas diferentes, y sin añadir glten a nuestros platos, ya que permite sustituir directamente a las harinas de cereales.

La harina de garbanzos se consigue a base de esta legumbre seca triturada o molida muy fina, presentando una textura homogénea similar a la de cualquier harina de cereal o fruto seco. Existen diferentes tipos, con un grano más o menos grueso, en ocasiones más refinada o con un color amarillo más intenso.

Se trata de un ingrediente imprescindible en algunas cocinas del mundo, especialmente en la India, donde diferencian claramente entre la harina de garbanzos común, y la variante específica llamada besan, esta última elaborada con garbanzos chana dal, una variedad marrón a la que se retira la piel y se presentan partidos, siendo por tanto mucho más fina y suave, más compacta, y con mayor capacidad de hidratación.

Puesto que no es fácil de encontrar fuera de tiendas especializadas, a efectos prácticos en nuestra cocina podemos usar la harina de garbanzos corriente que encontremos en cualquier comercio. No se trata de un ingrediente novedoso en nuestra gastronomía, y cuenta con una larga tradición en ciertas regiones, al ser muy usada como harina de rebozados para pescados fritos.

Puesto que está elaborada 100 % con legumbres, la harina de garbanzos nunca se comportará igual que el trigo o cualquier otro cereal; y aunque destaca porque no contiene gluten, lo que la hace apta para celíacos, presenta otra gran ventaja, que no es otra que al hidratarse se vuelve cremosa y actúa como aglutinante, por lo que es un gran sustituto del huevo en recetas veganas y, aunque no es tan elástica como el gluten, ofrece resultados relativamente buenos en recetas de repostería sin él.

Nutricionalmente es muy rica en proteínas vegetales, fibra, vitaminas y minerales, además de ser saciante y tener un índice glucémico menor al de las harinas de cereales, aportando además una pequeña cantidad de grasas saludables tipo omega 6, y diferenciándose claramente de las harinas de frutos secos, muy grasas y mucho más calóricas.

Podemos sustituir parte de la harina corriente de nuestras recetas de repostería por una porción de harina de garbanzos para hacerlas más nutritivas, probando con los resultados obtenidos en cuanto a la textura.

Con harina de garbanzos podemos elaborar una tortilla totalmente vegana, al tiempo que se presenta excelente para rebozar y obtener frituras crujientes y ligeras. Además, es perfecta para enriquecer hamburguesas o albóndigas vegetarianas, espesar salsas y guisos o para pasteles y tartas saladas tipo quiche.

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