Agua de coco, un refresco natural sin gluten con propiedades nutricionales y beneficios para la salud

El coco es  una fruta exótica básica para la dieta de aproximadamente un tercio del planeta, y aunque sus beneficios han sido poco estudiados por la ciencia, uno de sus subproductos ha pasado a engrosar la nímna de los denominados superalimentos. Se trata del agua de coco, un jugo sin gluten cargado de electrolitos, minerales excelentes para la rehidratación y sales, que algunos denominan bebida isotónica vegetal.

En lugar de la carne comestible rodeando a la semilla dura, el coco está rodeado de un mesocarpo fibroso incomible, el famoso coco verde, y lo que consumimos es únicamente el interior de la semilla, de lo que forma parte el líquido que se va transformando en la pulpa a medida que madura.

El momento idóneo para abrir el fruto con un golpe de machete, y extraer este jugo para servirlo es cuando tiene entre 5 y 6 meses. En este sentido, es importante distinguir el agua de coco de otro subproducto, la leche de coco, una cremosa bebida vegetal que se obtiene al calentar y licuar la pulpa del coco, y que se usa como sustitutivo de la leche animal en recetas veganas. Tampoco tiene que ver con el aceite de coco, extraído de las abundantes grasas saturadas que contiene el fruto al natural.

Los minerales involucrados en la rehidratación son el potasio, el sodio y el manganeso, a lo que se suman vitaminas y fibra alimentaria, y aunque las cantidades son pequeñas, sirve de complemento aunque no como aporte principal.

No hay evidencias de que cumpla una función cardioprotectora o antiséptica más allá de la que comporta de por sí una dieta rica en alimentos vegetales, pero en cualquier caso, el agua de coco tiene naturalmente un sabor salado, por lo que algunos productos conservados podrían añadir azúcar para dulcificarla, lo que anularía sus ventajas.

Los cocoteros se clasifican en tres grandes familias: gigantes, enanos e híbridos, con distintas subespecies para cada una. Los enanos son los empleados con mayor asiduidad para elaborar bebidas debido al buen sabor de su agua. Las variedades más cultivadas son el Amarillo de Malasia (AAM), el Verde de Brasil (AVEB) y el Naranja Enano de la India.

El mejor truco para abrir un coco fácilmente es ponerlo en el congelador y esperar una noche entera para que se congele por completo; después se le aplican golpes secos y contundentes usando la parte no afilada de un cuchillo largo. Posteriormente, vamos rotando el coco, e irá apareciendo una grieta a lo largo del ecuador de este, hasta que finalmente podremos separarlo en dos mitades de forma muy sencilla.

Cuando los españoles y portugueses llegaron al sureste asiático buscando mercancías, con la ruta a la India trazada por Vasco de Gama en 1499, descubrieron un extraño fruto duro y redondo, recubierto de algo parecido a pelo y con tres hendiduras que, vistas desde cierto ángulo, podían recordar a un rostro. Les dieron el nombre de cocos, según la etimología, por su parecido a una cabeza o un cráneo. Con este origen tan marcadamente ibérico, el coco llegó a occidente.

Un truco que tuvieron que aprender los europeos es que recoger un coco caído es más sencillo que trepar a por uno, con el riesgo de ser golpeados por un fruto que cae, una causa de lesiones y muerte nada infrecuente en zonas de cultivo. Sin embargo, hay que agitarlo si los hemos recogido del suelo: si no escuchamos el agua agitándose en su interior, significa que se ha secado o podrido, y no es apto para el consumo.

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