La Seguridad Social francesa cubre parcialmente el costo de ciertos alimentos sin gluten, tales como como galettes, panes y pastas, para personas con enfermedad celíaca, facilitando el acceso a productos específicos necesarios para su dieta y bienestar. Ahora, una polémica agita este sector.

 

El lanzamiento reciente de una galette des rois sin gluten por parte de la pastelería Le Petit Minotier, en Normandía, ha generado una ola de comentarios y cierta controversia más allá del círculo de quienes padecen enfermedad celíaca, y es que esta versión festiva y adaptada, disponible en variedades como frangipane, chocolate-almendra o manzana puede ser reembolsado por la Sécurité Sociale, hasta un máximo de tres euros.

La medida no es universal, y sólo aquellos pacientes diagnosticados formalmente de enfermedad celíaca, mediante biopsia intestinal, pueden solicitar el reembolso gracias a un código específico impreso en el producto.

La política sigue el esquema habitual del sistema sanitario francés, que cubre un 60 % del importe fijado en la Lista de Productos y Prestaciones Reembolsables (LPP). El resto puede ser asumido por algunas mutuas complementarias, aunque no siempre ocurre así.

El reembolso se aplica principalmente a productos básicos como pan, pasta, harina y galletas sin gluten; y los adultos y niños desde los 10 años disponen de un techo mensual de 45,73 euros; que para los menores, es de 33,54 euros.

La franja cubierta no suele incluir productos considerados accesorios o festivos, motivo por el que se ha producido ciereta polémica con la galette mencionada con anterioridad.

Según miembros de la asociación AFDIAG francesa, «la enfermedad destruye el intestino si hay exposición al gluten» y no existe alternativa terapéutica salvo una dieta estricta, y cara, de por vida. Las harinas especiales son costosas y la prevención de contaminaciones encarece aún más la oferta.

Un reciente barómetro elaborado por Because Gus estimó que casi un 7 % de la población francesa evita el gluten, aunque solo alrededor del 1 % padece realmente enfermedad celiaca.

La decisión de incluir una galette entre los productos subvencionados ha abierto un pequeño debate sobre los límites entre placer y necesidad médica. Para algunos críticos, se trata de un artículo superfluo. Sin embargo, representantes asociativos defienden la medida como gesto simbólico hacia una mayor inclusión, es decir, permitir que los celíacos participen plenamente en celebraciones tradicionales forma parte también del acceso igualitario a la vida social, y esto, probablemente, sea tan necesario como cualquier barra de pan sin gluten.