Abrieron sólo hace unos días, pero ya no les queda pan. Lo que hasta hace poco era un ingreso extra por las donas, una especie de dónuts sin freír, elaborados para cumpleaños, primeras comuniones y pequeños eventos, se ha convertido en un obrador sin gluten en la localidad gallega de Gondomar, donde han arrancado con todo vendido y pedidos en lista de espera.

 

Detrás de esta historía de éxito basado en el "sin gluten" están Óscar Vilar, panadero durante doce años en Vigo, y Stefi Audiffred, profesora. Él aporta la experiencia en el oficio, mientras que ella pone el impulso para dar continuidad a lo que funcionaba en casa.

El origen de este emprendimiento no fue un diagnóstico, sino una experiencia concreta: había productos que no sentaban bien, y a partir de ahí, empezaron a probar recetas hasta dar con una fórmula propia sin gluten que mantuviera el sabor y la textura.

Una gran demanda terminó de marcar el camino, ya que en muchos encargos para celebraciones surgía siempre la pregunta de si las donas tenían o no gluten, sobre todo pensando en los niños. Esa insistencia, unida a la experiencia de Stefi, acabó orientando el proyecto hacia este tipo de elaboraciones.

Aquellas primeras donas fueron ganando presencia entre conocidos hasta generar una clientela que repetía, lo que terminó por empujarles a dar el salto a un local propio.

El obrador abrió hace apenas dos días y el éxito ha sido inmediato, teniendo en cuenta que en su primera jornada completa, el pan artesanal, tanto el clásico como el de semillas, se agotó antes del cierre, mientras que los encargos ya se acumulan.

Aun así, se muestran prudentes. «Acabamos de empezar», señalan. El modelo se apoya en el encargo previo para ajustar cantidades y evitar desperdicios. En este sentido han explicado que «trabajamos mucho por pedido para no tirar producto», aunque mantienen elaboración diaria para atender la demanda directa.

Hasta ahora, su actividad se centraba en las donas, primero en versión tradicional y después sin gluten, pero con la apertura han ampliado la oferta a empanadas saladas de jamón y queso o de atún, pizzas, y piononos de lechuga, jamón y huevo, además de dulces y distintos tipos de pan, incluido el de trigo sarraceno, cada vez más presente.

Con todo, las donas siguen siendo su seña de identidad. Tienen la forma del dónut, pero no se elaboran con masa frita, sino mediante otro sistema que les da una textura distinta, más ligera. A partir de esa base ofrecen distintas versiones, desde las más sencillas con azúcar o chocolate hasta otras con siropes y toppings, además de combinaciones propias.

Todas son sin gluten y parte también sin lactosa. El nombre, Doniccas, une las donas con las iniciales de sus hijos.... y en Gondomar, donde Donas es una parroquia bien conocida, ese término suma otro matiz: el de un dulce que nació como un extra y que sostiene un obrador que, por ahora, no da abasto.