Las personas con enfermedad celíaca continúan pagando cerca de 1.000 euros adicionales al año por mantener una alimentación sin gluten, motivo por el que algunas comunidades han comenzado a responder con deducciones fiscales o subvenciones directas, aunque el resultado es un mapa profundamente desigual: mientras Castilla-La Mancha ofrece 500 euros por beneficiario, en buena parte de España no existe ninguna compensación específica.

 

Mientras tanto, la futura ayuda estatal de hasta 600 euros sigue pendiente de tramitación parlamentaria. Nadie olvida que para una persona con enfermedad celíaca, comprar alimentos sin gluten no responde a una moda, una preferencia dietética o el deseo de comer de una forma determinada. Es su tratamiento, y no existe una pastilla que permita consumir gluten de vez en cuando ni una terapia que elimine la enfermedad.

Continúa quedando claro que la única opción eficaz es mantener durante toda la vida una dieta estricta y permanente, evitando incluso pequeñas contaminaciones que pueden causar daño intestinal aunque no aparezcan síntomas inmediatos... sin embargo, el problema llega al pasar por caja, ya que un paquete de harina, una barra de pan o una bolsa de pan rallado pueden costar bastante más cuando llevan la etiqueta “sin gluten”.

Multiplicada semana tras semana, esa diferencia termina abriendo un agujero considerable en la economía familiar, según el Informe de Precios 2026 de la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), que calcula que una persona que depende de productos específicos sin gluten soporta un sobrecoste medio de 996,37 euros anuales frente a un consumidor que puede adquirir los productos convencionales. Son 83,03 euros adicionales al mes, lo que supone unos 20,76 euros cada semana.

Frente a esa realidad, las administraciones han comenzado a mover ficha. No todas ni al mismo tiempo, y la ayuda continúa dependiendo, en gran medida, del código postal. El estudio de FACE comparó el coste de 21 categorías de alimentos específicos sin gluten; con el precio de sus equivalentes convencionales, pero la cesta anual analizada ascendió a 1.697,35 euro para una persona celíaca, frente a lo 700,98 euros  calculados para los mismos tipos de productos con gluten.

La diferencia se mantiene prácticamente clavada alrededor de los 1.000 euros, pese a que el mercado de alimentos adaptados ha crecido durante los últimos años; mientras que los productos que presentan una mayor diferencia son algunos de los más cotidianos, como el pan de barra, la harina de repostería;o el pan rallado, que siguen concentrando buena parte del sobrecoste.

Así las cosas, la cesta de productos específicos sin gluten se encareció un 2,60 % entre los datos correspondientes a 2025 y los recogidos para el informe de 2026; mientras que los productos convencionales subieron un 6,76 %, de modo que la distancia entre ambas cestas se redujo apenas 1,48 euros... así que el alivio, en la práctica, resulta casi imperceptible.

Además, el cálculo no representa todo lo que gasta una familia en alimentación, sino que se limita a comparar determinados productos adaptados y tampoco contempla que en una misma casa puede haber más de una persona diagnosticada, y es ahí es donde las cifras empiezan a apretar de verdad. En un hogar con dos miembros celíacos, el desembolso adicional puede acercarse a 2.000 euros anuales, dependiendo de los productos que consuman y de cuánto recurran a alimentos procesados específicos.

FACE calcula que en España puede haber alrededor de 450.000 personas afectadas por la enfermedad celíaca, aunque una parte importante todavía no cuenta con diagnóstico, y la propia federación estima que aproximadamente el 75 % de quienes padecen la enfermedad podrían seguir sin identificar, motivo por el que no es correcto hablar de 450.000 pacientes ya diagnosticados.

La buena noticia es que en julio de 2025, la enfermedad celíaca quedó integrada en el desarrollo de la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad del Sistema Nacional de Salud, un reconocimiento institucional que eforzó una idea que pacientes y especialistas llevaban años repitiendo: la dieta sin gluten no es un complemento, sino una necesidad médica permanente.

De esta manera, queda claro que la diferencia con otras enfermedades crónicas es bastante visible, a pesar de que muchos tratamientos farmacológicos cuentan con financiación pública total o parcial. En el caso de la celiaquía, el tratamiento se compra en el supermercado y se paga casi siempre de manera íntegra con el presupuesto familiar, de modo que una caja de medicamentos pasa por el sistema sanitario, mientras que una barra de pan sin gluten, aunque sea igual de necesaria para evitar el daño provocado por la enfermedad, entra en la misma cesta que el café, la fruta o el detergente, una; peculiaridad que explica por qué las asociaciones reclaman, ayudas directas, deducciones reembolsables o mecanismos estables de compensación.

Dicho todo esto, los expertos afirman que el objetivo no es financiar caprichos alimentarios, sino reducir el coste de un tratamiento que debe mantenerse todos los días, y por eso ponen en valor las distintas ayudas públicas de las Administraciones... esta son algunas de las más destacadas en este año 2026.

  • La Rioja: 250 euros por cada familiar diagnosticado

La Rioja cuenta con una de las deducciones autonómicas más elevadas de las aplicadas en la declaración correspondiente al ejercicio 2025. Los contribuyentes pueden descontar 250 euros por cada persona integrante de su unidad familiar que tenga enfermedad celíaca diagnosticada. Se incluyen el propio contribuyente, su cónyuge y los ascendientes o descendientes que permitan aplicar los mínimos familiares del IRPF. Una familia con dos miembros celíacos puede alcanzar, por tanto, una deducción de 500 euros, y cuando dos contribuyentes tengan derecho a aplicarla por una misma persona, la cantidad se reparte por partes iguales.

En ese supuesto, corresponderían 125 euros a cada uno, y la enfermedad debe acreditarse mediante un certificado médico que recoja el diagnóstico definitivo con un documento que debe identificar al profesional, su número de colegiado, la especialidad y las fechas de emisión y de diagnóstico. La regulación no incorpora un límite específico de renta para acceder a esta deducción, pero conviene distinguir conceptos.

  • Andalucía: 100 euros por cada persona celíaca

Andalucía estrenó para el ejercicio 2025 una deducción de 100 euros por cada integrante del núcleo familiar que tenga un diagnóstico definitivo de celiaquía, una medida que pudo aplicarse por primera vez en la campaña de la Renta presentada durante 2026. A efectos de esta deducción, el núcleo familiar incluye al propio contribuyente, al cónyuge, a la pareja inscrita oficialmente como pareja de hecho y a los ascendientes o descendientes que generen el correspondiente mínimo familiar.

La comunidad no establece un límite de ingresos específico para esta medida, y el diagnóstico debe acreditarse mediante un informe oficial emitido por un profesional del Sistema Sanitario Público de Andalucía o de otro servicio público integrado en el Sistema Nacional de Salud. En el caso de pacientes con seguro médico privado, el documento puede ser expedido por un profesional adscrito a la aseguradora, debidamente identificado mediante su número de colegiado.

Cuando varias personas tengan derecho a la misma deducción, la cantidad deberá repartirse a partes iguales. La ayuda cubre una parte bastante reducida del sobrecoste calculado por FACE, y los 100 euros representan aproximadamente una décima parte de los 996,37 euros adicionales que puede pagar una persona celíaca cada año. Aun así, supone un primer paso en una comunidad en la que hasta entonces no existía una deducción fiscal específicamente vinculada a esta enfermedad.

  • Asturias: 100 euros, pero con límites de renta

El Principado de Asturias también permite aplicar una deducción máxima de 100 euros por cada integrante del núcleo familiar diagnosticado, sin embargo, los requisitos son más restrictivos, y la suma de las bases imponibles general y del ahorro no puede superar 35.000 euros en una declaración individual o 45.000 euros en una declaración conjunta.

Además, el contribuyente debe haber pagado efectivamente gastos relacionados con la enfermedad celíaca, y el diagnóstico tiene que justificarse mediante un informe médico oficial emitido por el Servicio de Salud del Principado, otro servicio público del Sistema Nacional de Salud o, en caso de aseguramiento privado, por un profesional vinculado a la entidad correspondiente.

La composición del núcleo familiar también presenta una diferencia relevante: el cónyuge se incluye únicamente cuando se realiza una declaración conjunta, de manera que si dos contribuyentes pueden aplicar la deducción por el mismo ascendiente o descendiente, el máximo de 100 euros se divide entre ambos.

  • Castilla-La Mancha: 500 euros por beneficiario

Castilla-La Mancha dispone actualmente del apoyo autonómico más parecido a una ayuda directa, una subvención que alcanza los 500 euros por cada persona beneficiaria, con un máximo de 1.000 euros por unidad familiar.

A diferencia de las deducciones del IRPF, esta cantidad se tramita mediante una solicitud específica ante la administración autonómica, y para acceder se exige, entre otros requisitos, residir en Castilla-La Mancha, haber estado empadronado en la comunidad durante los seis meses anteriores a la solicitud, tener diagnosticada la enfermedad celíaca y contar con una renta per cápita familiar igual o inferior al doble del IPREM. La convocatoria aparece abierta en la sede electrónica de la Junta para solicitudes comprendidas entre el 30 de abril y el 20 de diciembre de 2026.

La comunidad también ha creado en 2026 un Registro de Personas con Enfermedad Celíaca, pensado para conocer mejor la prevalencia de la enfermedad y simplificar la acreditación de los pacientes. La inscripción puede utilizarse como una vía alternativa para demostrar el diagnóstico en la tramitación de las subvenciones. En una familia con dos personas celíacas, la ayuda puede llegar a los 1.000 euros y compensar aproximadamente la mitad del sobrecoste conjunto estimado por FACE, aunque no elimina por completo la diferencia, pero su efecto resulta bastante más visible que el de las deducciones de 100 euros.

  • MUFACE mantiene una ayuda anual de 400 euros

Los mutualistas y beneficiarios de MUFACE con enfermedad celíaca debidamente acreditada pueden solicitar una ayuda anual de 400 euros durante 2026, un plazo que permanece abierto hasta el 31 de diciembre de 2026. La cuantía puede prorratearse en algunos supuestos previstos en la resolución anual de la mutualidad.

Esta prestación no se dirige al conjunto de las personas celíacas, sino exclusivamente a quienes estén integrados como titulares o beneficiarios en el mutualismo administrativo gestionado por MUFACE, y la convocatoria de 2026 fue publicada en el Boletín Oficial del Estado el 28 de abril.

La normativa excluye expresamente a las personas con sensibilidad al gluten no celíaca, alergia al trigo u otras condiciones diferentes de la enfermedad celíaca diagnosticada, lo que en términos económicos hace que los 400 euros cubran alrededor del 40 % del sobrecoste anual calculado por FACE.

  • Teruel reserva 22.000 euros para las familias

El apoyo también puede aparecer en el nivel municipal, aunque aquí la dispersión es todavía mayor... así las cosas, el Ayuntamiento de Teruel ha reservado en 2026 una partida de 22.000 euros para unidades familiares en las que exista al menos una persona celíaca o intolerante al gluten, una cantidad individual que depende de los ingresos del hogar.

Las cuantías por persona afectada son 250 euros para las rentas más bajas, 200 euros en el siguiente tramo, 150 euros en el tercero y 100 euros para el tramo superior admitido, y las familias numerosas pueden recibir incrementos adicionales en los dos primeros niveles.

Para acceder es necesario estar empadronado en Teruel y que los ingresos familiares no superen 5,5 veces el IPREM anual. Así las cosas, una persona que vive en la capital turolense puede encontrar una línea municipal concreta mientras otra, residente a pocos kilómetros, podría no disponer de ningún programa equivalente.

  • Barbadás, un apoyo municipal que debe revisarse cada año

El municipio gallego de Barbadás mantiene desde hace más de una década una línea de ayudas dirigida a personas con celiaquía o intolerancia a la lactosa. La última convocatoria oficial localizada, correspondiente a 2025, establecía un máximo de 400 euros por solicitante para compensar parte del coste de los productos específicos.

Al tratarse de un programa municipal que se convoca por ejercicios, los interesados deben comprobar si se publica una nueva edición para 2026, y no resulta correcto presentar automáticamente la cuantía de 2025 como una ayuda abierta durante el año siguiente.

  • Cataluña prepara su propio sistema de ayudas

Cataluña ha incorporado en julio de 2026 un nuevo compromiso legal, de manera que la Generalidad deberá aprobar antes del 31 de diciembre de 2026 un sistema específico destinado a compensar el sobrecoste alimentario de la enfermedad celíaca. El modelo deberá incluir una cuantía base común y criterios de progresividad que permitan aumentar la ayuda según la renta y las circunstancias socioeconómicas de cada unidad de convivencia.

La ley incluye, además, una cláusula de garantía, de manera que si el sistema de ayudas directas no está operativo antes de acabar el año, se activará una deducción autonómica de 250 euros por cada integrante de la unidad familiar con celiaquía diagnosticada, lo que significa que, a 31 de julio de 2026, todavía no puede hablarse de una ayuda catalana de 250 euros ya disponible. La deducción entraría en funcionamiento únicamente si ese programa no se aprueba dentro del plazo fijado.

  • Ayuda estatal de 600 euros, una promesa que sigue pendiente

El Congreso de los Diputados tomó en consideración en octubre de 2025 una proposición de ley para crear una compensación económica estatal destinada a las personas celíacas. La iniciativa salió adelante con 338 votos a favor, tres en contra y cuatro abstenciones, y entre sus principales medidas figura una deducción reembolsable en el IRPF de hasta 600 euros por cada miembro de la unidad familiar diagnosticado, junto con la creación de un Registro Estatal de Pacientes con Enfermedad Celíaca.

Pero tomar en consideración una proposición no significa aprobarla, y la ley todavía se encuentra pendiente de completar su tramitación parlamentaria. Por tanto, no existe todavía una deducción estatal vigente de 600 euros, por lo que no puede solicitarse, no aparece en la declaración y tampoco hay una fecha confirmada para su entrada en vigor.