La población infantil y juvenil con enfermedad celíaca registra una "ingesta insuficiente" de folato, tambien llamado vitamina B9, situada por debajo del 80 % de las recomendaciones nutricionales, según concluye un trabajo de la Universidad CEU San Pablo, dirigido por la catedrática del área de Nutrición, Elena Alonso-Aperte, que plantea como medida la inclusión de ácido fólico, una forma sintética de esta vitamina.
La enfermedad celíaca afecta en torno al 1 % de la población y su tratamiento se basa exclusivamente en una dieta estricta sin gluten durante toda la vida, un patrón alimentario que, en el caso de niños y adolescentes, puede originar "desequilibrios nutricionales relevantes" al eliminar cereales con gluten como el trigo, tradicionalmente ricos en folato, y reemplazarlos por productos específicos sin gluten "con menor valor nutricional" disponibles en el mercado.
El estudio, impulsado por el grupo de investigación Alimentación y Nutrición en la Promoción de la Salud (CEU-NutriFOOD), ha examinado 629 productos sin gluten comercializados en España y confirma que muy pocos "están enriquecidos con ácido fólico".
El folato desempeña un papel clave en el desarrollo infantil, ya que su déficit se asocia con anemia, problemas de crecimiento y "posibles efectos sobre el desarrollo cognitivo". Según las investigadoras Violeta Fajardo, Rocío de la Iglesia, María Purificación González, María de Lourdes Samaniego-Vaesken, María Achón, Ángela García-González, Natalia Úbeda y Elena Alonso-Aperte, la escasez de alimentos fortificados reduce de forma notable las opciones para cubrir los requerimientos nutricionales de este colectivo.
Ante esta situación, el trabajo plantea una intervención concreta basada en la fortificación de productos sin gluten. De esta manera, mediante un modelo de simulación, las autoras han comprobado que añadir ácido fólico en una dosis moderada de 60 microgramos por cada 100 gramos de producto, permitiría "alcanzar las recomendaciones nutricionales sin riesgo de ingestas excesivas".
Esta propuesta es considerada una "aportación novedosa" del grupo CEU-NutriFOOD, al transformar un problema clínico en una estrategia práctica de salud pública.
Las investigadoras han subrayado que la fortificación de alimentos sin gluten se presenta como una "estrategia eficaz y aplicable", ya utilizada en otros productos como la harina de trigo en diversos países. Además, destacan que el ácido fólico mantiene una buena estabilidad durante los procesos tecnológicos y a lo largo de la vida útil del alimento, lo que asegura su presencia en el producto final sin modificar sus propiedades sensoriales.
Al mismo tiempo, han insistido en la importancia de diseñar políticas de fortificación equilibradas que eviten problemas derivados de un consumo excesivo.
El estudio también ha puesto el foco en un componente estructural del problema: las personas con enfermedad celíaca quedan, en la práctica, fuera de muchas políticas de fortificación que sí alcanzan a la población general, a lo que hay que añadir que los productos sin gluten suelen ser "más caros, menos accesibles y, en muchos casos, nutricionalmente menos completos".
En una investigación previa del grupo CEU-NutriFOOD, se analizó y comparó el contenido de grasa y fibra de panes sin gluten frente a sus equivalentes con gluten, con unos resultados que mostraron que, aunque el incremento de fibra en los panes sin gluten supone un avance para corregir carencias nutricionales históricas, su perfil de grasas es "preocupante", ya que estos alimentos tienden a incluir "grasas menos saludables, como margarinas y grasas saturadas de coco o palma, ingredientes que son casi exclusivos de las opciones sin gluten".
En conjunto, los hallazgos evidencian la urgencia de elevar la calidad nutricional de los productos sin gluten y respaldan la fortificación con ácido fólico como una "herramienta eficaz" para proteger la salud de niños y adolescentes con enfermedad celíaca.

