Todavía no hay evidencia científica concluyente sobre la relación entre celiaquía e infertilidad, pero muchos estudios sugieren que esta enfermedad no detectada podría dificultar el embarazo, motivo por el que cuando una mujer ya sabe que tiene enfermedad celíaca y desea tener un bebé, su prioridad no es unicamente una dieta sin gluten.

 

Y es que en estos casos, también es muy importante comprobar que la enfermedad está realmente controlada y que no existen déficits nutricionales persistentes. En la enfermedad celíaca, la dieta sin gluten no es una recomendación opcional, sino el tratamiento, y en el contexto reproductivo, esto puede convertirse en una herramienta terapéutica decisiva.

El efecto beneficioso de una dieta sin gluten se ha observado en varios niveles, ya que se ha demostrado que mejora el estado nutricional, reduce la inflamación, recupera la mucosa intestinal, normaliza los ciclos menstruales y, en muchos casos, mejora la evolución reproductiva. “En mujeres con celiaquía, seguir una dieta estricta sin gluten permite reducir los riesgos reproductivos asociados a la enfermedad hasta equipararlos con los de la población general”, ha señala Marina González, responsable de Ginemed Bilbao.

Por eso, siempre se recomienda que la embarazada tenga un acompañamiento nutricional a lo largo de toda la gestación. “En una mujer ya diagnosticada de celiaquía, antes de intentar el embarazo es recomendable comprobar que la enfermedad no está activa. Para ello se pueden medir los anticuerpos anti-transglutaminasa tisular IgA. Además, es aconsejable realizar una analítica con un perfil nutricional completo para descartar posibles déficits de nutrientes importantes para el embarazo”, aconseja Marina González.

Este control antes del embarazo es especialmente importante porque muchas mujeres, aun siguiendo una dieta sin gluten, pueden arrastrar carencias si el intestino no ha cicatrizado del todo o si la dieta no está bien planificada.

Si hay un terreno en el que la celiaquía y la fertilidad se cruzan de forma directa es el nutricional, porque incluso antes de que aparezcan síntomas digestivos, algunas mujeres con celiaquía no tratada pueden presentar déficits silenciosos que comprometen la función reproductiva. En este sentido, los nutrientes más relevantes que hay que vigilar antes de la concepción son el hierro, el ácido fólico, la vitamina B12 y la vitamina D,  aunque debe garantizarse un buen estado nutricional global, ya que una dieta sin gluten mal planificada no siempre corrige automáticamente todas las carencias.

Marina González amplía esa lista e incluye el yodo, el calcio y el zinc entre los nutrientes que conviene valorar especialmente en mujeres celíacas que desean concebir.

Así las cosas, la recomendación general es clara: no hay que suplementar a ciegas, sino personalizar según la analítica. Pero si existe una sospecha de malabsorción o antecedentes de enfermedad activa, conviene ser especialmente cuidadosos con el estado nutricional antes de iniciar la búsqueda gestacional o un tratamiento de reproducción asistida.

En algunas mujeres, especialmente si son jóvenes y no presentan otros factores de infertilidad, identificar la enfermedad celiaca y tratarla adecuadamente puede ser suficiente para mejorar las probabilidades de embarazo. Pero no siempre ocurre así, y lo primero que se tiene en cuenta no es la técnica de reproducción asistida, sino cómo se evalúa y trata a la paciente de manera global, lo que no significa que la dieta sustituya a los tratamientos de fertilidad cuando estos son necesarios.

Por el momento, la ciencia no ha dictado una sentencia firme sobre la relación entre celiaquía e infertilidad, pero eso no implica que no exista... y más que una ausencia de indicios, lo que hay es una dificultad metodológica para demostrarla con claridad.

En definitiva, no existe una prueba concluyente, pero sí suficientes señales como para seguir investigando cuánto pesa realmente la celiaquía no tratada en la capacidad reproductiva y si su detección y tratamiento precoz pueden modificar ese pronóstico.

En cualquier caso, si una mujer se encuentra en proceso de búsqueda de embarazo, se recomienda consultar al especialista cuando presenta:

  • Infertilidad de causa desconocida por más de un año.
  • Abortos de repetición o fallos de implantación.
  • Anemia persistente (falta de hierro) que no remite con suplementos.
  • Ciclos irregulares o ausencia de menstruación (amenorrea).
  • Antecedentes familiares directos de enfermedad celíaca.
  • Síntomas digestivos frecuentes: hinchazón, dolor o diarrea.