Convertir un dulce tan icónico como el Miguelito de La Roda en una delicia apta para celíacos no era una tarea sencilla, pero Fernando y Elvira Martínez lo han conseguido. Los propietarios de El Capricho de Celia, en Albacete, han demostrado que tradición e inclusión pueden ir de la mano, y su esfuerzo acaba de colarse entre los finalistas de los Premios Influceliac.

 

Detrás de este logro hay mucho más que una receta, hay años de trabajo, dedicación y el compromiso de ofrecer a las personas con celiaquía la posibilidad de disfrutar de uno de los dulces más representativos de Albacete sin preocupaciones. Ahora, su creación opta a uno de los galardones más destacados del sector, convirtiéndose en un motivo de orgullo tanto para el establecimiento como para la gastronomía albaceteña.

En este sentido, Fernando Martínez ha explicado que «cuando abrimos queríamos hacer el producto típico de Albacete para que las personas con celiaquía también pudieran disfrutarlo”, para añadir que “modificamos la receta, y ahora se venden muy bien”.

Se trata de una receta que ha sufrido pequeñas modificaciones, pero que tiene toda la esencia del Miguelito tradicional. “Lo hacemos con almidón de maíz, amor y mucha paciencia”, asegura el pastelero, que ha explicado que “nosotros no hacemos el mítico Miguelito de La Roda, nosotros hacemos nuestra versión, que es igual, pero con hojaldre sin gluten, y a partir de ahí vamos incorporando variantes sin lactosa y nata vegetal 100 %”.

Se trata de un proceso laborioso, ya que según el emprendedor, “lo hacemos todo nosotros, incluida la crema pastelera. Todo el proceso es artesanal”. En este sentido, manifiesta que “damos opciones a esas personas, igual que hay Miguelitos de nutella, chocolate o dulce de leche, para todos los gustos, también para las personas celíacas o intolerantes”.

Para Fernando y Elvira, el hecho de ser finalistas en este concurso supone un reconocimiento al trabajo bien hecho, pero más allá de los premios, su historia es la de quienes trabajan cada día para que nadie tenga que renunciar a un sabor tan ligado a nuestras raíces; y su Miguelito sin gluten representa la unión entre tradición, esfuerzo e inclusión, y demuestra que la gastronomía también puede ser un lugar donde todos tengan cabida.

Sea cual sea el resultado final de los Premios Influceliac, llegar hasta allí ya es un motivo de celebración y un orgullo para El Capricho de Celia, y para todos aquellos que creen que las mejores recetas son las que se comparten.