Glutestop comercializa su producto en panaderías, obradores y hogares de toda España, principalmente de Madrid, Barcelona y Valencia, y el año pasado comenzó a exportar a Portugal un producto que funciona muy bien, incluso en personas que no tienen una celiaquía diagnosticada.

 

La empresa navarra Glutestop trabaja con el objetivo de que el pan sin gluten no sea una simple alternativa, sino una experiencia completa en sabor, textura y seguridad.

Especializada en la elaboración y distribución de su ‘mix’ panificable, y certificada por la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), la compañía opera con panaderías, pastelerías y particulares.

José María Ciaurriz y Carlos Rípodas fundaron Glutestop en 2014. Ambos tenían experiencia en el sector porque habían trabajado durante años en una almidonera navarra. «Cuando cerró, decidieron establecerse por su cuenta porque los alimentos sin gluten empezaban a tener un nicho muy importante», ha señalado Ciaurriz, hijo del primero y trabajador de la compañía.

Desde el principio, la firma se implantó en el polígono de Arre, donde cuenta con dos naves. Los almacenes y la zona de producción ocupan una superficie de 400 metros cuadrados, mientras que las oficinas suman 200 m2 más.

Su propuesta se basa en una mezcla equilibrada de ingredientes que permite preparar panes, bollería, hojaldres y todo tipo de masas con resultados óptimos, un producto que se comercializa en distintos formatos adaptados a cada perfil de cliente: en sacos de 25 kilos para panaderías y reposterías, y en cubos de 5 kilos pensados para uso doméstico.

Esta versatilidad ha facilitado su presencia en comercios y hogares de toda España. Sus promototres explican que «el año pasado comenzamos a exportar a Portugal. Se trata de un producto que funciona muy bien, incluso en personas que no tienen una celiaquía diagnosticada, por inflamaciones del sistema digestivo y aspectos deportivos o de rendimiento».

Rípodas ha detallado además que Glutestop facturó el año pasado más de 1 millón de euros, un 10 % más que en 2024. Desde la compañía destacan que detrás de cada mezcla hay un importante compromiso con la seguridad alimentaria y la confianza del consumidor; por lo que desarrollan sus productos con materias primas cuidadosamente seleccionadas y procesos orientados a lograr una miga esponjosa, buen volumen y un sabor que recuerde al pan tradicional.