Un equipo de investigadores de Brasil y España ha confirmado que la harina elaborada a partir del alga parda Sargassum Filipendula puede transformar el perfil nutricional de las galletas sin gluten con una cantidad mínima de incorporación. De esta manera, la sustitución de apenas un 1 % de la harina de arroz por harina de este alga fue suficiente para aumentar significativamente la presencia de compuestos fenólicos y la actividad antioxidante del producto final.

 

El estudio, publicado en la revista Food Research International, evaluó cómo estos compuestos se comportan durante la digestión. Para ello, los científicos realizaron simulaciones gastrointestinales in vitro que permitieron analizar la biodisponibilidad de los nutrientes y el destino de los antioxidantes a medida que avanzaba el proceso digestivo.

La investigación, liderada por la científica brasileña Bruna Lago Tagliapietra durante su estancia en la Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP), en colaboración con especialistas del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición de Madrid, concluye que los compuestos bioactivos del alga resistieron el horneado sin perder eficacia, algo fundamental para que puedan utilizarse en alimentos procesados de consumo masivo.

Diversos estudios han señalado que muchos productos sin gluten presentan una densidad nutricional inferior a la de sus equivalentes convencionales, pero las dietas sin gluten son imprescindibles para millones de personas que padecen enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten... y es aquí donde entra en juego el alga Sargassum Filipendula.

Los investigadores observaron que las galletas enriquecidas con esta harina marina contenían más proteínas, una mayor proporción de aminoácidos esenciales y cantidades superiores de fibra dietética. Además, el alga no solo mejoró la composición química, y también ayudó a conservar características tecnológicas importantes del producto.

Las galletas mostraron una mejor retención de humedad y una textura más suave, aspectos determinantes para la aceptación del consumidor; al tiempo que se demostró que las sustancias antioxidantes presentes en el alga podrían contribuir a reducir el daño oxidativo en el organismo, aunque los científicos recuerdan que todavía son necesarios estudios clínicos para confirmar efectos directos sobre la salud humana.

Las algas marinas están emergiendo como una de las fuentes alimentarias más prometedoras del siglo XXI. A diferencia de muchos cultivos terrestres, no requieren tierras agrícolas ni grandes cantidades de agua dulce para crecer, lo que las convierte en una alternativa especialmente atractiva en un contexto marcado por el cambio climático y la creciente presión sobre los recursos naturales.

Sin embargo, todavía quedan varios pasos antes de que estas galletas lleguen a los supermercados, ya que los investigadores han señalado la necesidad de estandarizar la materia prima, realizar pruebas sensoriales con consumidores y profundizar en aspectos relacionados con la seguridad alimentaria y la composición mineral del alga. También será necesario cumplir los requisitos regulatorios establecidos por las autoridades sanitarias.

Aunque los resultados son prometedores, la llegada de las galletas enriquecidas con Sargassum Filipendula a las estanterías comerciales aún requiere superar varios desafíos científicos y regulatorios. Uno de los principales consiste en garantizar que la composición del alga sea constante, ya que factores como la estación del año, la temperatura del agua o la ubicación geográfica pueden modificar significativamente su contenido nutricional.

Los científicos consideran prioritario profundizar en el análisis de su composición mineral y en los posibles efectos de un consumo continuado... y si estos obstáculos se resuelven con éxito, Sargassum Filipendula podría convertirse en un ingrediente habitual en una nueva generación de alimentos funcionales, y lo que hoy es una innovación experimental, podría terminar formando parte de panes, snacks, pastas y productos sin gluten diseñados para ofrecer mucho más que energía: una nutrición más completa y sostenible.