La Asociación de Celíacos de Gipuzkoa celebra una jornada de puertas abiertas en el Palacio Miramar destinada de forma especial a la hostelería. Porque quienes están afectados por esta enfermedad, que implica la intolerancia al gluten, se encuentran con problemas a la hora de comprar alimentos en un supermercado, «el 80% tiene gluten», pero también a la hora de hacer vida social en un lugar tan gastronómico como San Sebastián. Por ese motivo quieren concienciar a bares, hoteles y restaurantes de que sus exigencias no son rarezas, de que quienes les acompañan son también gente sensibilizada e, incluso, que apostar por un turismo accesible implica también tener en cuenta a un colectivo en el que están presentes uno de cada cien europeos.Que los servicios de atención primaria tengan un protocolo para detectar cuanto antes la afección y la sensibilización de bares y restaurantes son otros de los caballos de batalla de los afectados.
Con esta jornada, la primera de estas características, destinada al sector hostelero y la promoción de la dieta sin gluten, Ezegui pretende evitar que aunque no sea raro que en algunos locales hosteleros hayan oído hablar de esta afección, sin embargo, desconozcan las pautas que hay que seguir. «Es normal que no lo sepan si no tienen algún afectado en su entorno cercano. Por eso queremos sensibilizar al sector. Yo me suelo fijar y, por ejemplo, ves que a una ensalada le quitan las gulas. Pero es que si ya han tocado la lechuga hay contaminación cruzada y no se puede tomar» aseguran desde la asociaci´´on.
El objetivo es que si preguntan en qué sartén hacen las patatas fritas «no te miren como diciendo a ti que te importa. Los afectados, por ejemplo, pueden tomar tortilla de patatas, pero no si se emplea una freidora en la que se han freído calamares o croquetas».
Los celíacos vascos, que están acostumbrados a salir de casa con su propio pan, quieren que la jornada sea un germen de un futuro club al que se adhieran todos los locales de restauración interesados en ofrecer un servicio adaptado a las necesidades nutricionales de este colectivo, a cambio de la formación, asesoramiento continuo y el control anual que les ofrecerían desde la asociación.

